21 de abril de 2011

Catherine, futura Reina de Inglaterra, protagonista de una boda histórica


Con el anuncio de la boda del Príncipe Guillermo de Gales y su novia Kate Middleton, se ha puesto punto final a las muchas conjeturas sobre la celebración de esas nupcias, sobre las que se había afirmado que coincidirían con los Juegos Olímpicos de Londres en el 2012. Gran Bretaña ahora se encuentra, entonces, a la espera de numerosos acontecimientos grandiosos e históricos: la boda del príncipe Guillermo en año próximo, y las celebraciones por el “Jubileo de Diamante” -los 60 años de reinado- de Isabel II.

El Príncipe Guillermo y Kate Middleton se comprometieron durante un viaje privado a Kenia en octubre, sin que ello hubiera trascendido públicamente hasta ahora.  Para ello, y siguiendo la pauta marcada por el Acta de Matrimonios Reales de 1772, según el cual todos los príncipes y princesas británicos descendientes de Jorge II deben pedir el consentimiento del soberano para casarse, el príncipe ha tenido que pedir consentimiento a su abuela, la reina Isabel II, quien firmó un acta de aprobación y lo hizo publicar en la Circular de la Corte.

La boda tendrá lugar en Londres, escenario de los más grandes fastos británicos. Probablemente, la ceremonia religiosa se celebre en la Abadía de Westminster, cede de las coronaciones de reyes ingleses desde el año 1066, y que sirve de sacro y magno escenario para las bodas reales más importantes de Inglaterra desde que en 1922 se casara allí la Princesa Mary, hija del Rey Jorge V y tía de Isabel II. Desde entonces, Westminster acogió las celebraciones nupciales del Duque de Kent con Marina de Grecia (1934), de Isabel II y Felipe Mountbatten (1947), de la princesa Margarita con Tony Snowdon (1960), de Alexandra de Kent y Angus Ogilvy (1963), de la Princesa Ana (1973) y del Príncipe Andrés (1986). Bajo sus cúpulas góticas también han tenido lugar los funerales de Lord Mountbatten, de la Reina Madre y de la Princesa Diana, así como la coronación, en 1953, de Isabel II. Otra alternativa, muchísimo más amplia y suntuosa, es la Catedral de San Pablo, sitio donde celebraron su boda los padres del príncipe Guillermo, donde se realizaron los funerales de Churchill y donde Isabel II celebró su 50º aniversario de reinado.

El anuncio este martes del próximo matrimonio del príncipe William con Kate Middleton es una muestra más de una tendencia creciente entre la realeza europea: atrás quedaron los tiempos en los que la sangre azul era un requisito indispensable para aspirar a un trono. Desde que en 1956 el Príncipe Rainiero de Mónaco se casara con Grace Kelly, se han casado fuera de la realeza los reyes de Bélgica, el rey de Noruega, el rey de Suecia, el gran duque de Luxemburgo y los actuales príncipes herederos de Inglaterra, Dinamarca, Suecia, España y Holanda. Kate Middleton es la última en sumarse a la lista de las “princesas plebeyas” que no fueron educadas y criadas con el único objetivo de llevar la corona. Su historia, sin embargo, no es la de un viaje de la pobreza a la realeza, ya que la futura princesa procede de una familia acomodada de clase media del condado de Berkshire, al sur de Inglaterra, educada en selectas instituciones privadas.

La boda que se celebrará la próxima primavera reúne también precedentes históricos. Se trata de la primera vez en 117 en que se casa un nieto de una reina británica en línea directa de sucesión al trono, desde que en 1893 el príncipe Jorge de Gales, Duque de York, se casara con su prima Mary de Teck. Es la segunda vez, además, que un futuro monarca de Inglaterra contrae matrimonio con alguien que no procede ni de la realeza (como lo fue la Reina Alexandra, esposa de Eduardo VII) ni de la aristocracia (como la Reina Madre Elizabeth o Lady Diana).

Según la tradición, la reina Isabel II podría conceder, la víspera de la boda, un título ducal al príncipe Guillermo, que podría llegar a convertirse en Duque de Clarence, de Cambridge o de Connaught. De no ser así, automáticamente Miss Catherine quedaría convertida en «S.A.R. la Princesa William de Gales». Si nacieran hijos antes de que el Príncipe de Gales se convierta en Rey, los niños no serían príncipes, sino que ostentarían el tratamiento de Lord y Lady Windsor. Éstos serán príncipes solamente cuando el Príncipe Guillermo sea Príncipe de Gales, con el tratamiento de “Alteza” y serán “Altezas Reales” cuando su padre sea rey.

Nacida en 1982 en Reading, a las afueras de Londres, Catherine Elizabeth es la mayor de los tres hijos de Michael y Carole Middleton, dos antiguos trabajadores de aerolíneas -él fue programador de vuelos de British Airways (BA) y ella azafata- que se hicieron millonarios con una empresa propia de artículos para fiestas que fundaron en 1987, «Party Pieces». La familia de Michael Middleton procede de la ciudad norteña de Leeds, donde el matrimonio posee una historia comercial y de activismo municipal. Por su parte, en la familia materna de Kate hubo obreros y mineros en Durnham, en el noreste de Inglaterra.

Los Middleton enviaron a sus hijos -Kate, Philippa y James- a los mejores colegios privados y universidades del país, frecuentados por la aristocracia. La futura princesa se crió en Bucklebury, en el condado de Berkshire, cerca de Londres, y asistió a los colegios Saint Andrew de Pangbourne y el prestigioso Marlborough College, en el condado de Wiltshire. Después cursó estudios en la Universidad de Saint Andrews, de Escocia, donde compartió departamento con Guillermo y varios compañeros durante cuatro años, al tiempo que empezó a salir con él. Unas de las primeras fotos que se publicaron de ella, en el 2002, fueron de un desfile de “moda” en esa universidad en el que se paseó con prendas sugerentes, con el príncipe entre el público.

En ese centro educativo, donde se licenció en historia del arte -él príncipe se pasó a geografía, antes de empezar su formación en las Fuerzas Armadas-, Kate se labró la fama de ser una chica encantadora, sensata, deportista y creativa, según declaraciones de algunos de sus compañeros. En el 2005, cuando llevaba unos tres años con Guillermo, su abogado se quejó de la persecución mediática que sufría la joven, lo que evocó el recuerdo colectivo de Diana, fallecida en 1997 en París en un accidente de coche cuando era perseguida por fotógrafos. Tras su paso por la universidad, Kate trabajó en el 2006 como ayudante de compra de complementos para las tiendas de ropa «Jigsaw», tras lo cual se dedicó a colaborar con la empresa familiar, en la que también están involucrados sus hermanos.

En aquella época, la muchacha asistió a al menos un acto como invitada de la Familia Real: la licenciatura de Guillermo de la Academia militar de Sandhurst, en diciembre del 2006. A principios del 2007, tras el 25 cumpleaños de Kate, aumentaron los rumores de compromiso entre ambos y se incrementó el interés mediático, lo que motivó una queja oficial contra los periodistas de la joven y la Familia Real. En abril del 2007, el periódico The Sun publicó que la pareja, desgastada por la presión de los medios, se había separado, debido, según las fuentes citadas, a que Guillermo, entonces de 24 años, no le estaba prestando la debida atención a Kate e incluso frecuentaba otra compañía femenina. También se dijo, en el Daily Mail, que el príncipe quería estar soltero mientras hacía la carrera militar.

Hacia junio del 2007 empezó a hablarse de una reconciliación, y la pareja fue vista en varios actos juntos, hasta que en abril del 2008 Kate asistió a la licenciatura del príncipe como piloto de la Real Fuerza Aérea británica. Aunque nunca se confirmó que volvieran a estar juntos, en junio del mismo año la joven asistió junto a la Familia Real británica a la investidura del príncipe con la Orden de la Jarretera, la máxima condecoración que concede la Corona Británica.

DARÍO SILVA-D'ANDREA

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