21 de enero de 2012

Perseguida "día y noche" por paparazzi, la hija de Carolina de Mónaco teme morir como Lady Di


Acosada en todo moment por "paparazzis", Charlote Casiraghi tiene miedo de morir como la legendaria princesa británica. Un batallón de fotógrafos la persigue "día y noche".





Charlotte Casiraghi tiene 25 años, una vida forjada en el lujo de los palacios de la casa real monegasca y miedo de morir como la princesa Diana de Gales ("Lady Di"), que perdió la vida en 1997 aplastada en un túnel de París cuando su chófer intentaba escapar del acoso de los "paparazzi".

Desde finales del pasado mes de diciembre, la segunda hija de Carolina de Mónaco y Stéfano Casiraghi y nieta de Raniero III de Mónaco y de Grace Kelly, se siente acosada, ha denunciado en las páginas de la revista Le Nouvel Observateur su abogado, Alain Toucas.

Un batallón de fotógrafos la persiguen "día y noche", equipados con "objetos pesados", que la princesa no sabe si se tratan de "teleobjetivos o de armamento", explica Toucas.

El letrado ha llevado el caso ante la justicia francesa al entender que se está produciendo un "delito de violencias morales".

"La princesa vive un infierno diario. Estas persecuciones de coches y de motos representan un riesgo muy grave de violencia física. También ponen en riesgo a otros. Yo lo viví con la princesa de Gales, a quien tuve el honor de representar, y no tengo ningún deseo de repetir", declaraba el letrado a Le Parisien.

Charlotte ha nacido en un entorno en el que la persecución mediática es relativamente habitual. Prueba de ello es que su madre demandó -y ganó- en 1994 a la revista francesa VSD por haber, literalmente, rebuscado entre su basura y publicar los mugrientos hallazgos.

Dos años después, otra pareja de "paparazzis" hostigó en la carretera que conecta Saint-Remy de Provence con Mónaco el vehículo en el que viajaban Carolina de Grimaldi, que mantenía una aventura con Ernesto de Hannover, que en 1999 se convertiría en su tercer marido. Aquellos fotógrafos fueron condenados a seis meses de cárcel, exentos de cumplimiento.

Pero en las últimas semanas, el "acoso" que dice sentir Charlotte, sobrina del príncipe Alberto de Mónaco, ha llegado al límite de lo que puede soportar la campeona de equitación.

Según la prensa del corazón de Francia, el pasado diciembre la princesa plantó al que era su pareja, el acaudalado joven británico Alexander Dellal, con quien mantenía una relación desde hace dos años.

La última portada de la revista Paris Match reveló que Charlotte había iniciado un romance con el cómico y actor franco-marroquí Gad Elmaleh, célebre por sus apariciones en "Midnight in Paris", de Woody Allen, o "The adventures of Tintin: the secret of the Unicorn", de Steven Spielberg.

Desde entonces, entre "diez, doce o quince personas" vigilan permanentemente los pasos de Charlotte que estudia Filosofía en la parisina universidad de La Sorbona.

La hija de Carolina de Mónaco no sabe si éstos son "agresores potenciales" o "'paparazzis', también peligrosos, por cierto", explica su abogado, quien destaca la "ansiedad" a la que está sometida Charlotte Marie Pomeline Casiraghi.

"Esa toma de posesión de alguien que no está en situación de poder rechazarlo es idéntica a un abuso en el sentido jurídico del término. Es decir, una violación", precisa Toucas. EFE



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